Reforzamiento positivo ¿Qué es y cómo funciona?

¿qué son refuerzos positivos?

El comportamiento humano puede parecer impredecible a simple vista, pero basta con incentivarlo mediante estímulos para hacer que una acción se repita o no según lo que deseemos. Este conocimiento formaría la corriente psicológica conocida como conductismo, que estudia la conducta de las personas ante diferentes situaciones e incentivos sin la conciencia de por medio. 

Los conceptos que engloba el condicionamiento instrumental fueron creados hace casi un siglo atrás, destacando los conocidos refuerzos positivos y negativos; estos permiten a la persona asociar ciertos comportamientos con consecuencias sucedidas anteriormente al tener conductas iguales o parecidas. 

En esta ocasión hablaremos específicamente del reforzamiento positivo, ya que su implementación en etapas importantes como la formativa logra incentivar determinadas conductas que serán de gran ayuda a largo plazo. Conozcamos más acerca de este tipo de estímulos y algunos ejemplos de estos.

¿Qué es el reforzamiento positivo?

Podemos definir al reforzamiento positivo como la asociación que se genera entre un incentivo y una conducta de manera favorable con el fin de que esta se repita con mayor frecuencia y alentar un aprendizaje considerado como bueno; se trata entonces de un estímulo positivo de cualquier tipo que fomenta la repetición de una acción por parte de la persona.

A pesar de que en español el refuerzo positivo hace referencia a la recompensa después del comportamiento y el reforzamiento a todo el proceso que lleva a la asociación, en inglés no hay distinción entre uno y otro, por lo que esta diferencia conceptual a pesar de existir no es muy estricta y es igual de aceptado utilizar ambos términos por igual. 

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¿Cómo funciona el reforzamiento positivo?

Los refuerzos positivos modifican la conducta de una persona de forma inconsciente, haciendo que ella por su cuenta decida progresivamente adoptar esta conducta al vincularla con un premio o remuneración por realizarla. Dichos refuerzos no necesariamente son objetos tangibles, pueden ser palabras, mensajes, emociones o sensaciones que resulten agradables para que sean considerados como tales.

Por ejemplo, cuando un niño obtiene buenas calificaciones y lo recompensamos con palabras de felicitación o le transmitimos un sentimiento de satisfacción a través de gestos que demuestran alegría, estamos creando un reforzamiento positivo en su comportamiento, esto hará que el niño busque en un futuro repetir un buen desempeño en la escuela para tener buenas calificaciones y conseguir nuevamente ese reconocimiento.

Este es solo uno de los muchos contextos en los que se pueden incorporar refuerzos positivos, ya que estos funcionan de igual forma en diferentes fases y aspectos de nuestra vida como el trabajo, el hogar, la escuela, por mencionar algunos.

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Te explicamos lo que son los refuerzos positivos

Frecuencia y consistencia

El reforzamiento positivo debe aplicarse en momentos que realmente requieran de su introducción y con una frecuencia que asegure los resultados que buscamos, si no somos conscientes de la forma en la que utilizamos los refuerzos podríamos reducir su efectividad o incluso hacer que la conducta desaparezca.

La frecuencia con la que deben aparecer los refuerzos positivos debe ser periódica y de manera inmediata después de realizado el comportamiento, así poco a poco logramos que este se repita hasta conseguir su consolidación; de igual forma el reforzamiento debe ser consecutivo y variado. Por último, todo refuerzo debe aparecer en el momento exacto posterior a la conducta, no antes ni durante la misma.

Ejemplos de reforzamientos positivos

Los reforzamientos positivos desde una etapa temprana pueden ayudar a que los niños pequeños logren adoptar determinados comportamientos, como por ejemplo los regalos y palabras de aliento cuando consiguen realizar algo complicado para ellos como ir al baño solos, solucionar problemas por su cuenta o ayudar en las tareas del hogar.

Los refuerzos no sólo vienen de personas cercanas al individuo, también las propias instituciones pueden incentivar positivamente una conducta mediante reconocimientos o diplomas que generen un sentimiento de superación y los motive a continuar por el mismo camino.

Ejemplos de reforzamientos negativos

Para tener un mayor conocimiento del tema también debemos entender los reforzamientos negativos, que son la otra cara de la moneda; estos pretenden que no se repitan comportamientos a través de estímulos negativos que eliminen por completo un determinado actuar.

En el caso de que se presente una situación no deseada como actitudes incorrectas o prevenir un posible peligro, los refuerzos negativos harán que la persona no la repita y la asocie con una sensación o sentimiento negativo que servirá como aprendizaje. Incluso mediante refuerzos positivos podemos generar reforzamientos negativos, pues no querrán descubrir qué pasa si no realizan algo o se comportan de cierta manera. El reforzamiento positivo es un gran aliado en la formación de una persona siempre y cuando no seamos invasivos ni molestos a la hora de ponerlo en práctica. Ahora que conoces un poco más sobre el tema, podrás incorporarlo para incentivar buenos hábitos en las personas que te rodean.